miércoles, 29 de diciembre de 2010

UNA NOCHE ENTRE LOS DIOSES

“…Y ver su cuerpo desnudo produjo algo inédito en mí ser, olas de lujurioso placer sexual recorrían mi cuerpo y deseaba que nos uniéramos para formar un solo ente. Su mirada conllevaba pasión y sexo desenfrenado, la lujuria en persona; se encontraba delante de mí el ser más perfecto del planeta Tierra y todo el universo conocido. Mis manos acariciaban su tersa piel desnuda sin más rastro que su erizado pelo al pasar de mis labios deseosos. La pasión nos miraba con trémulo por descubrir personas tan reacias a no hacer apología del cariño sexual mutuo. Mi cuerpo iba solo, como sí tuviera piloto automático y fuera directo a estrellarse contra unas torres que causarían un inmenso placer…TORRES DE PURO PLACER. Nuestros cuerpos estaban tan calientes y deseosos uno del otro que estallaríamos si nos separaran en ese preciso momento. Y de pronto Eros apareció como si fuera un mago…de su boca salió un grito de placer que conmemoraba un orgasmo que ella catalogaba de divino…”.

2 comentarios:

Cuentame un cuento dijo...

Yo quiero un orgasmo de esos divinos, que me transporten a la cuarta dimensión,ajjajaj
Muy sensual y apasionado¡

William Ernest Fleming dijo...

ajajajja solo has de conseguir a alguien que te lo proporcione o tu misma jijiji